Qué maravilla, Patricia, pero qué nostalgia y qué melancolía. Me ha encantado aunque me ha hecho pensar en mi propio pasado, en mi propia pena. Un besazo y enhorabuena por la publicación.
Gracias por esta lectura larga, Mar. Sabés, es curioso que tanto vos como Sara hagan referencia a una nostalgia que no fue mi intención dejar traslucir...
Bueno, bueno, Patricia, es precioso, a mí también me ha sugerido nostalgia, pero quizá no es la que tú querías transmitir sino la que el resto sentimos al pensar en nuestro pasado, en nuestra propia casita de la infancia. Y me llamó la atención este comentario "el amor y el recuerdo del amor son el mismo sentimiento" no sé si estoy de acuerdo porque los recuerdos no siempre son fiables, pero al menos me deja pensativa. Un abrazo y felicidades
Es verdad Rocío, los recuerdos tienden a idealizar. En mi caso sucede que, aún sabiendo que se trata de una idealización, no puedo evitar sentir lo que siento... Muchas gracias por la lectura. Otro gran abrazo para vos
Sí, Pedro, son mis sentimientos. Acostumbrada a escudarme tras las ficción, ha sido un ejercicio muy arduo traerlos a la superficie. Me da mucho gusto saber que te ha agradado. Retribuyo tu abrazo
Maravilloso. Después de muchos años de haberme ido de la casa natal, la casa de mis padres y teniendo yo mi propio lugar, seguía diciendo "voy a casa" cuando iba a mi pueblo - cuyas calles tienen nombre de escritores -, al patio con el limonero y el jazmín, a la habitación que compartía con mi hermana. Mi casa era esa casa. Ahí yo era yo.
Quizá yo sienta que soy dos. Una la que habitó, y de algún modo todavía habita, aquella casa, y otra la que soy con mis hijos. Pero no dos que se oponen sino dos que se complementan. Beso grandote, Malena
que hermoso texto, mujer!! lleno de nostalgias y sentimientos, con llaves que nos trasladan a épocas tuyas, mias, de todos! una remembranza que se comparte y de pronto se descubre conocida. Hay anhelo en ese texto casi poético. un abrazo inmenso amiga
Sí que hay anhelo, Escarcha!!! Pero es un anhelo lindo (no triste, quiero decir). El territorio de la infancia, de los padres aún jóvenes, del amor cuando recién florece, es un territorio al que todos, creo, quisiéramos volver. Otro enorme abrazo para vos.
Es el típico escrito que a todos nos recuerda algo; pero en él también estás tú, con tus maneras de decir y de contar. Me cautivo como todos tus textos.
Quizá ese haya sido mi anhelo desde que comencé a escribir, Adivín: que todos se vean, de un modo u otro, reflejados en mis escritos. Muchas gracias por la lectura.
Es difícil sustraerse a tu manera de contar, Patricia, una se va dejando llevar por tus palabras y cuando terminas queda como una necesidad de seguir leyendo. Muy bellos tus recuerdos.
Hermosísimo, Patricia, sobre todo porque tratas la nostalgia sin sensiblerías, con una prosa serena y concisa. Imantas al lector y lo llevas contigo de viaje. Y en ese ir y volver de los recuerdos y la actualidad uno siente que la vida pasa y que sus recuerdos son los de esta fenomenal escritora. Un fuerte abrazo.
Muchas gracias por tu generoso comentario, Susana. Ah, los recuerdos, esas gemas preciosas que nos cimentan... Gracias por la paciente, larga, lectura.
Me ha gustado mucho ese recorrido que trazaste por las aguas del espejo, por su forma y fondo como si fueran una sola cosa, sin miedo ni envés. Enhorabuena, Patricia. Abrazos
La remembranza tiene un poder curativo. Espero que tengas más llaves guardadas en algún closet para que nos relates las historias de otras estancias...
El espejo no discrimina, refleja hasta al ser más turbio... Un artículo melancólico y a la vez muy interesante, Patricia.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Gracias por leer, Sara. Me alegra que te haya agradado.
SuprimirOtro abrazo para vos
Qué maravilla, Patricia, pero qué nostalgia y qué melancolía. Me ha encantado aunque me ha hecho pensar en mi propio pasado, en mi propia pena. Un besazo y enhorabuena por la publicación.
ResponderSuprimirGracias por esta lectura larga, Mar.
SuprimirSabés, es curioso que tanto vos como Sara hagan referencia a una nostalgia que no fue mi intención dejar traslucir...
Un beso
Bueno, bueno, Patricia, es precioso,
ResponderSuprimira mí también me ha sugerido nostalgia, pero quizá no es la que tú querías transmitir sino la que el resto sentimos al pensar en nuestro pasado, en nuestra propia casita de la infancia. Y me llamó la atención este comentario "el amor y el recuerdo del amor son el mismo sentimiento" no sé si estoy de acuerdo porque los recuerdos no siempre son fiables, pero al menos me deja pensativa.
Un abrazo y felicidades
Es verdad Rocío, los recuerdos tienden a idealizar. En mi caso sucede que, aún sabiendo que se trata de una idealización, no puedo evitar sentir lo que siento...
SuprimirMuchas gracias por la lectura.
Otro gran abrazo para vos
Sentimientos reales, íntimos, estremecedores por profundos y una verdad contundente, el amor y el recuerdo del amor como un mismo sentimiento.
ResponderSuprimirBrillante, Patricia.
Un abrazo.
Sí, Pedro, son mis sentimientos. Acostumbrada a escudarme tras las ficción, ha sido un ejercicio muy arduo traerlos a la superficie. Me da mucho gusto saber que te ha agradado.
SuprimirRetribuyo tu abrazo
Leerte siempre es un placer Patricia y dejarme llevar de la mano por tus letras hacia esos recuerdos ha sido emocionante...
ResponderSuprimirBesos desde el aire
Me alegra comprobar que he logrado transmitirlos, Rosa. Gracias por la lectura
SuprimirBesos desde el otro lado del mar.
Maravilloso. Después de muchos años de haberme ido de la casa natal, la casa de mis padres y teniendo yo mi propio lugar, seguía diciendo "voy a casa" cuando iba a mi pueblo - cuyas calles tienen nombre de escritores -, al patio con el limonero y el jazmín, a la habitación que compartía con mi hermana.
ResponderSuprimirMi casa era esa casa. Ahí yo era yo.
Hoy mi casa es la que habito con mis hijos.
Quizá yo sienta que soy dos. Una la que habitó, y de algún modo todavía habita, aquella casa, y otra la que soy con mis hijos. Pero no dos que se oponen sino dos que se complementan.
SuprimirBeso grandote, Malena
que hermoso texto, mujer!! lleno de nostalgias y sentimientos, con llaves que nos trasladan a épocas tuyas, mias, de todos! una remembranza que se comparte y de pronto se descubre conocida.
ResponderSuprimirHay anhelo en ese texto casi poético.
un abrazo inmenso amiga
Sí que hay anhelo, Escarcha!!! Pero es un anhelo lindo (no triste, quiero decir). El territorio de la infancia, de los padres aún jóvenes, del amor cuando recién florece, es un territorio al que todos, creo, quisiéramos volver.
SuprimirOtro enorme abrazo para vos.
Es el típico escrito que a todos nos recuerda algo; pero en él también estás tú, con tus maneras de decir y de contar. Me cautivo como todos tus textos.
ResponderSuprimirQuizá ese haya sido mi anhelo desde que comencé a escribir, Adivín: que todos se vean, de un modo u otro, reflejados en mis escritos.
SuprimirMuchas gracias por la lectura.
Beso grandote
Es difícil sustraerse a tu manera de contar, Patricia, una se va dejando llevar por tus palabras y cuando terminas queda como una necesidad de seguir leyendo. Muy bellos tus recuerdos.
ResponderSuprimirBesitos
"Todo tiempo pasado fue mejor" dice el dicho. Claro, es nuestra mirada lo que lo hace mejor. El cariño que ponemos en esa mirada.
SuprimirGracias por leer
Besos, un montón
Bellos recuerdos narrados con la delicada firmeza de tu pluma, Patricia.
ResponderSuprimirUn placer leerte. Siempre.
Un beso grande.
Muchísimas gracias, Mj!!!
Suprimir¿Por qué será que siempre miramos el pasado con añoranza?
Otro beso para vos
Hermosísimo, Patricia, sobre todo porque tratas la nostalgia sin sensiblerías, con una prosa serena y concisa. Imantas al lector y lo llevas contigo de viaje. Y en ese ir y volver de los recuerdos y la actualidad uno siente que la vida pasa y que sus recuerdos son los de esta fenomenal escritora.
ResponderSuprimirUn fuerte abrazo.
Muchas gracias por tu generoso comentario, Susana. Ah, los recuerdos, esas gemas preciosas que nos cimentan...
SuprimirGracias por la paciente, larga, lectura.
Otro gran abrazo para vos
Me ha gustado mucho ese recorrido que trazaste por las aguas del espejo, por su forma y fondo como si fueran una sola cosa, sin miedo ni envés. Enhorabuena, Patricia.
ResponderSuprimirAbrazos
Es que somos forma y somos fondo.Y a esa suma que somos, mejor mirarla sin velos.
SuprimirMuchas gracias por tu comentario, Gemma.
Retribuyo tus abrazos
La remembranza tiene un poder curativo. Espero que tengas más llaves guardadas en algún closet para que nos relates las historias de otras estancias...
ResponderSuprimirTengo varias... Quizá algún día escriba esas historias.
SuprimirGracias por la lectura
Un beso enorme