Sabe
que tiene que irse.
—Apure
profesor —llaman desde fuera.
—Ya
voy.
Ajusta
la lente del telescopio y sigue mirando. Contra el negro de la nada los rayos
se descomponen en mil colores.
La
luz. Siempre la misma y sin embargo distinta. El hombre la contempla con ojos
de enamorado.
Y
el calor.
Hasta ayer, con una toalla grande y
gesto indiferente, secaba el sudor que corría por su cara, por su cuerpo. Hoy
ya ha renunciado al intento de mantenerse seco. Al esfuerzo de tomar notas
también.
—No
queda mucho tiempo —insiste la misma
voz ya lejana.
Mira
en derredor. Instrumentos de laboratorio y algunos efectos personales. Amados
objetos que debe abandonar. El saxo de su padre. “Esta es una familia de músicos, el científico es nuestra oveja negra” bromeaba orgulloso el
viejo. También está la pintura. Lara,
preciosa como era. Viva.
Su
equipaje ya ha sido cargado.
—Sólo
lo imprescindible profesor, menos si puede. Usted comprende.
Él entiende perfectamente.
Las
diez de la noche. Sale al horno que es la calle. Cierra con llave. ¿Para qué?
Nadie se queda. En pocos días tampoco quedará nada.
Aún
peor que la temperatura, es el silencio. La ciudad ya ha sido evacuada. La
ciudad y el mundo.
Quita
el cerrojo que acaba de poner, abre la puerta, se sienta en el suelo bajo el marco.
Aguarda
un rato.
De pronto, ciento veinte segundos de ruido
ensordecedor. Luego, la más absoluta calma. La nave ha despegado en el horario
previsto.
Pasan
un par de perros, ahora sin dueño, desorientados.
Mira
el cielo. En una hora, a lo sumo dos, no será necesario el telescopio. Se podrá
observar un bello espectáculo a simple vista.
El
sol continúa agigantándose.
No
cree estar solo. En algún lugar del planeta habrá otro ser humano que, como él,
haya decidido quedarse a esperar el amanecer en casa.
--------------------
Con gran alegría comento que "Fuego" fue seleccionado por Mariana Podetti, Directora del área de Lengua de la Editorial Kapelusz, como material de lectura para
"LENGUA, Prácticas del Lenguaje 6" (sexto año escolaridad primaria)
Publicado en la revista digital Axxón n° 213



Qué momento, qué espectáculo y qué valiente.
ResponderSuprimirEs un buen micro y un material excelente de lectura, me alegra saber que los chicos están en buenas manos.
Un beso y felicidades, Luisa
Muchas gracias, Luisa!!!!
SuprimirEl hambre que sufre la mayor parte de la humanidad, es el más cruel de los incendios.
Otro beso grandote para vos
Qué texto más bello. Siempre es mejor esperar en casa el amanecer, aunque sea el último. Cualquier tema,hasta los catastróficos, es magia en tus manos. Un beso.
ResponderSuprimirCreo, Mar, que la historia de la humanidad es la historia de una larga catástrofe. Y nuestra entereza para afrontarla. Y aún así, procurarnos felicidad.
SuprimirUn fortísimo abrazo
El fuego, uno y tantos.
ResponderSuprimirMe detuve en "...ciento veinte segundos...", los recuerdos todos, y la espera de un último amanecer.
Y los chicos imaginarán tantas cosas con tu texto!!!
Saludos grandotes, Patricia.
Los chicos en la escuela ...me suena a magia, Lunita!!!
SuprimirVos decís "El fuego, uno y tantos". Recuerdo a Cortázar "Todos los fuegos, el fuego". Sí, el fuego siempre es uno.
Viajan besos hacia Salta
Eres única para contar... eso que siempre nos cuentas cuando el dragón te sopla al oído.
ResponderSuprimirEs ferpecto... para mis "Sugerencias"
Besos, maestra.
Vos sos el ferpecto amigo, generoso y gentil.
SuprimirGracias mil por el honor, querido Kum*
Besos
Qué bonito, Patricia. Pura poesía de fin del mundo, y de principio de algo bello, seguro
ResponderSuprimirUn abrazo
Como siempre, das en el clavo Anita. la experiencia me indica que no se trata de huir del fuego, sino de construir, o reconstruir, a pesar de él.
SuprimirOtro gran abrazo para vos
Bello relato, a pesar de ese apocalipsis que se avecina. Hay edades en que no importa dejarlo todo para empezar una vida nueva, y hay edades en que lo más importante son los apegos, los recuerdos, atesorar esa vida tan profundamente vivida, hasta el final.
ResponderSuprimirEnhorabuena. Los niños disfrutaran leyéndote.
Besos.
No se avecina siempre un apocalipsis? Económico o político? A veces personal o familiar? Quizá, si cada uno de nosotros procura convertirse en un punto de paz...
SuprimirGracias por compartir mi alegría.
Retribuyo tu cariño.
Un relato apocalíptico estupendamente narrado. Enhorabuena para la selección, aunque si las edades van como aquí, quizá demasiado denso para una edad tan temprana.
ResponderSuprimirSería para niños (o jovencitos, adolescentes, no sé qué cómo será más apropiado llamarles) de 12 ó 13 años. No sé que decirte, Cybr., yo no hago taller para niños ni tengo, por ahora, gente de esa edad en la familia.
SuprimirDe todos modos te cuento que está en la sección "cuentos de terror".
Beso grandote!
Creí que eran más peques, a esa edad igual ya sí. de todos modos el texto es maravilloso, yo sólo dudaba de si la adaptación a la edad era la correcta.
SuprimirA mí también me sorprendió la elección (tanto que en su momento no la comenté con nadie, pensé, demasiado bueno para ser cierto). Dependerá de la maestra hacer de este cuento un buen momento: confíemos en ella!
SuprimirQue chulo. Me encantó. Seguro que los niños saben disfrutar tus letras y ver la importancia del sol,sus carastroficas consecuencias para con la tierra si no la cuidamos y el valor de tener que dejar todo atrás, o decidir afrontar la vida con lo que podamos, aunque sea Lo último que hagamos. El valor de las decisiones,del apego a nuestea casa...en fin dices tantísimo en tan pocas letras...
ResponderSuprimirNo Me extraña que te li escogieran. Absolutamente magistral. Como todo Lo que haces.
Perdona la escritura,desde el telefono es complicadísimo...
Te mando un besito grande y mis felicitaciones.
Te agradezco la generosidad, el trabajo que te has tomado, de comentar desde el teléfono: yo no lo hago, me resulta imposible.
SuprimirNo lo había pensado pero quizá tengas razón en lo que te referís a las propias decisiones.
Muchas gracias por tus palabras, Gala
Un beso enorme
Uyyyy qué intenso!!! Y me imagino haciendo lo mismo... Me sentaría en el umbral de mi casa y esperaría el amanecer. Y sin miedo, porque creo que las personas ante la inmensidad de lo inevitable, nos relajamos y finalmente alcanzamos la ansiada paz.
ResponderSuprimirEs una alegría saber que muchos chicos van a poder disfrutar y a reflexionar a través de tu talento.
Felicitaciones, Hada Patricia!
Besotazos de puro orgullo y cariño vuelan hacia la docta!
Te leo sonriendo, Bee, porque acabo de recibir tus besos!!!
SuprimirSí, ante lo inevitable crecemos y vemos crecer a los que amamos. El dolor inevitable suele ser un gran maestro...
Gracias por compartir mi alegría (a decir verdad ya lo daba por descontado: te conozco de acá hasta el cielo)
Besos vuelven
Patricia, no dejas de sorprenderme. Me encanta tu forma de contar y encima me gusta lo que cuentas. M.as no se puede pedir.
ResponderSuprimirMuchas gracias, Adivín!!!! Tampoco yo puedo pedir más: un comentarista fiel y generoso.
SuprimirBesos
Enhorabuena, Patricia. Merece la distinción. Y, sobre todo, que los chicos aprendan que, después de todo, siempre nos quedará la esperanza.
ResponderSuprimirAbrazos calentitos.
Y calentitos te respondo yo los abrazos, Lola, por aquí parece que al calor no fuese a acabar nunca! Pero sólo parece, es cuestión, como bien decís, de serenarse y no perder la esperanza.
SuprimirTe envío todo mi cariño
¡Felicidades! Una delicia de texto. ¡Qué gusto da leerte, Patricia!
ResponderSuprimirUn abrazo lleno de admiración y cariño.
Muchísimas gracias, MJ!!!
SuprimirSabés que la admiración es mutua
Retribuyo tu cariño
Una maravilla de cuento Patricia, felicidades por haber sido seleccionada y por haberlo escrito. Un merecido reconocimiento.
ResponderSuprimirUn beso
Gracias Paloma, cuando me llegó la propuesta no lo podía creer!!!
SuprimirOtro gran beso para vos.
Me maravilla la dimensión de la curiosidad. O de la conciencia de ser contingente. Un micro maravilloso, Patricia, que con un perfecto dominio de la tensión nos lleva a preguntarnos lo más esencial línea a línea.
ResponderSuprimirAbrazos admirados.
Muchas gracias, Susana!!!
SuprimirUna vez que escribimos ya no tenemos dominio sobre nuestros personajes, a mí me maravilla que el texto logre que surjan preguntas a partir de él. Que el lector, vos en este caso, tome un par de momentos para leer lo que no se escribió. Gracias por regalarle a mi micro esos momentos.
Más abrazos para vos
¡¡¡Excelente noticia!!!
ResponderSuprimirEl texto es una exquisitez, Patricia y me parece genial que niños de once o doce años se acerquen de tu mano a la Literatura.
Permiteme decirte que me enorgullezco de conocerte.
Un abrazo,
Si a un niño le gusta, si un niño lee otro cuento porque este le gustó, consideraré que he cumplido la misión.
SuprimirUn abrazo agradecido por tus generosas palabras, Pedro
Es un texto maravilloso, Patricia. Me alegra que haya sido elegido para que los niños lo disfruten. Es muy hermoso con esa imagen final del profesor esperando y pensando que en algún otro lugar habrá otro ser humano que espera. Me ha emocionado.
ResponderSuprimirBesitos
Me alegra mucho que te haya agradado, Elysa ...y sí, es una ilusión muy grande pensar que este micro se leerá en las escuelas, gracias, también por compartir esta alegría.
SuprimirMás besos para vos
Qué lástima que mi hija pasó a primero de secundaria, digo... se perdió de encontrarte en su libro de lengua pero no te preocupes, yo me encargo de leérselo esta noche... Es bellísimo! Felicitaciones, Patricia!
ResponderSuprimirAh! Pensar que una mamá se lo va a leer para su hija es doble alegría: muchísimas gracias, Sandra. Me has dejado con una sonrisa grande así.
SuprimirEnorme beso
Bellísimo, me mantuvo a la orilla del asiento y el final fue conmovedor. Nunca supe de un apocalipsis tan hermoso. Yo estaría renuente a marcharme también.
ResponderSuprimirTe confieso que yo, si estuviera en la situación del personaje (sin sus seres más queridos), tampoco elegiría marcharme. Dicen que así sucede en las guerras. Que no es extraordinario que la población civil sepa que se acerca un ejército enemigo. Pero está quien elige quedarse donde pertenece y afrontar las consecuencias...
SuprimirUn beso, Yun
Feliz día Patricia, por demás está decirte que te mereces todos los reconocimientos porque eres una mujer muy talentosa y tus microhistorias son un mundo de miles de páginas y posibilidades como tiene que ser un corto. Con respecto al corto, no sé si haría lo mismo, pero lo que si creo que es que pasamos tanto tiempo temiéndole a la muerte que nos olvidamos de vivir.
ResponderSuprimirMuchas gracias, Garla Kat!!!
SuprimirCoincido con vos: mientras estemos a tiempo, esto se trata de aprender a vivir.
Un abrazo
Menuda frase final, Patri. Es fantástico me gusta mucho ese mensaje esperanzador. Un besazo
ResponderSuprimirSiempre hay una esperanza, creo. O algo que aún deseemos, o nos cause placer, o estemos a tiempo de elegir, aunque nos rodeen las peores circunstancias.
SuprimirAbrazos
Muy bueno, Patricia. Creo que lo has redondeado con ese final tan lleno de esperanza.
ResponderSuprimirNo me extraña que lo hayan seleccionado. Será una gran lectura.
Muchos besos
Gracias, Elena!!!
SuprimirYo también me quedaría...Gracias Patricia por compartir estas maravillas y enhorabuena. Lo que leemos de niños se nos queda grabado a fuego...
ResponderSuprimirBesos desde el aire
Mi sueño, Rosa, es que algún niño se proponga leer otra cosa porque le agradó éste. No es así como empezamos todos a leer? Quizá porque algo nos emocionó y deseamos volver a sentir ese tipo de emoción?
SuprimirBesos desde el otro lado del mar